
Huellas digitales de proxy: ¿Cómo determinan Facebook/Google realmente que estás utilizando un proxy?
Recientemente, el uso de proxies para la privacidad, el arbitraje de tráfico o el marketing se ha convertido en un verdadero desafío. Has comprado un proxy limpio, has configurado un navegador antidetect y has "calentado" las cookies para imitar un comportamiento natural. Sin embargo, 30 segundos después de entrar en el administrador de anuncios de Facebook, recibes un baneo. ¿La razón? «Actividad de red sospechosa».
Según los últimos informes de Imperva Bad Bot Report, más del 70% de los bloqueos en las plataformas publicitarias están relacionados con anomalías de red, y no solo con patrones de comportamiento. Los sistemas anti-fraude (anti-fraud) de las corporaciones BigTech, como Facebook (Meta) y Google, han evolucionado: no se limitan a verificar la IP en listas negras, sino que analizan la «física» de la conexión mediante aprendizaje automático. Un servidor proxy, como intermediario, deja inevitablemente huellas digitales.
En este artículo, analizaremos los 7 niveles de verificación en los que las plataformas reconocen un proxy, incluso si la IP parece perfectamente limpia. Desglosaremos detalles técnicos, ejemplos y soluciones prácticas. Para mayor claridad, utilizaremos herramientas como Wireshark, browserleaks.com y el verificador de IP de CyberYozh App (enlaces al final del artículo).
Nivel 1: ASN y el «Estigma Corporativo»
Este es un filtro básico, pero sigue siendo fatal para muchos. Cada dirección IP tiene un «pasaporte»: su pertenencia a un Sistema Autónomo (ASN), que se puede verificar a través de WHOIS o bases de datos como MaxMind.
Tipos de ASN:
ISP: Internet doméstico (Comcast, Verizon, Lietpark Communications).
Mobile: Operadores móviles (T-Mobile, THREE, Vodafone).
Hosting/Business: Centros de datos (AWS, DigitalOcean, Hetzner).
La trampa: Los proxies de servidor baratos se alojan en centros de datos, donde su ASN se marca como «corporativo». Además, el DNS inverso (rDNS) a menudo los delata: en lugar de user.provider.com aparece server.example.com.
Ejemplo para Google: Un usuario inicia sesión en Gmail con el User-Agent «Chrome / Windows 10». El tráfico proviene de un centro de datos en Frankfurt, donde no hay usuarios residenciales.
Conclusión: El sistema detecta un bot o una VPN. El Trust Score se reduce a cero.
Solución: Elige proxies residenciales (residential) o móviles con ASN de proveedores reales. Verifica que el rDNS no tenga patrones sospechosos. Olvida los centros de datos para tareas como Facebook Ads o Google Ads, donde los filtros son más estrictos.
Nivel 2: Huella pasiva del SO (p0f y Stack TCP/IP)
Aquí entra en juego la alta ingeniería: el análisis del stack TCP/IP. Los sistemas operativos forman los paquetes de red de manera única, como huellas dactilares. Herramientas como p0f o los modelos de ML de las BigTech extraen esto de forma pasiva.
Parámetros clave:
TTL (Time To Live): Windows — 128, Linux/Android/iOS — 64.
Window Size: Tamaño de la ventana de recepción de datos.
TCP Options: Orden de las cabeceras (por ejemplo, MSS, Timestamp).
TLS Fingerprinting (JA3): El sistema analiza la estructura del TLS Client Hello.
Aclaración: Si usas un proxy HTTP/SOCKS normal (método CONNECT), el saludo TLS va directamente del cliente al sitio, por lo que el proxy no afecta al hash JA3. En este caso, JA3 sirve como detector de un «navegador incorrecto» (bot, script de automatización), no del proxy en sí. Sin embargo, si el proxy actúa como MITM (descifra el tráfico) o utilizas soluciones baratas sin un túnel limpio, el JA3 cambiará y delatará instantáneamente la suplantación. El hecho de usar un servidor Linux como proxy se detecta mayormente a través del TCP/IP fingerprinting (TTL), no por TLS.
Ejemplo para Facebook: En el navegador antidetect se selecciona el perfil «Windows 10», pero la conexión pasa por un proxy montado en un servidor Ubuntu (Linux). Facebook ve un User-Agent de Windows, pero los paquetes TCP entrantes tienen un TTL=64 (típico de Linux), no 128.
Conclusión: Inconsistencia (Mismatch). El sistema entiende que el tráfico pasa por un nodo intermedio en Linux. La confianza disminuye.
Solución: Los navegadores antidetect enmascaran excelente el JA3 y las cabeceras, pero no pueden cambiar la configuración del kernel del servidor proxy remoto.
Sincronización: Idealmente, el SO del proxy debe coincidir con el perfil (por ejemplo, proxies móviles Android para perfiles Android).
Passive OS Fingerprinting: Utiliza proveedores de proxy (como CyberYozh App) que sepan enmascarar el stack TCP/IP a nivel de red. Esto permite que un proxy en Linux envíe paquetes que para Facebook parezcan paquetes «nativos» de Windows o macOS.
Nivel 3: MTU y MSS — El tamaño importa
MTU (Maximum Transmission Unit) es el tamaño máximo de un paquete sin fragmentación. MSS (Maximum Segment Size) es su parte útil menos las cabeceras.
Estándares:
Ethernet (doméstico): 1500
Móvil (4G/5G): 1420–1480
Si usas un proxy pero se detecta un MTU característico de una VPN (por ejemplo, 1300), es una señal para el anti-fraude: tu proxy «residencial» está en realidad conectado a través de un túnel VPN (por ejemplo, OpenVPN hasta 1350, WireGuard superior).
Ejemplo para Amazon: La IP es residencial, pero el MTU es 1300, signo de un túnel. En QUIC (protocolo de Google), esto es visible en los paquetes UDP.
Conclusión: El tráfico está «empaquetado», sospecha de proxy.
Solución: Prueba el MTU a través de browserleaks.com o Wireshark. Configura el tunelizado para imitar valores estándar. Cambia de proveedor si las anomalías persisten.
Nivel 4: Latencia (Latency) y Geo-triangulación
La velocidad de la luz es una constante. El anti-fraude utiliza ataques de tiempo (timing attacks): RTT (Round Trip Time) y comparación con la geolocalización.
Escenario: Proxy en Nueva York, tú estás en Madrid, el servidor de Facebook está en EE. UU.
Solicitud: Madrid → Nueva York → Servidor.
RTT — 300 ms en lugar de los 20–30 ms de un usuario local.
Adicional: Triangulación mediante CDN: medición del RTT hacia varios servidores. Además de la discrepancia con la API de geolocalización del navegador.
Ejemplo para Facebook: IP en Nueva York, pero la latencia es propia de Europa: un «desvío» a través de un proxy.
Conclusión: Incoherencia entre geolocalización y ping. El tráfico no es directo.
Solución: Elige proxies con ping bajo (<50 ms). Evita cadenas largas (Double VPN). Desactiva la geolocalización en el navegador.
Nivel 5: Puertos abiertos y escaneo
Los proxies a menudo dejan puertos «técnicos» abiertos. Los sitios utilizan un enfoque combinado: el servidor anti-fraude escanea tu IP desde el exterior, mientras que los scripts del navegador (vía WebRTC) intentan determinar tu IP local real desde el interior.
Banderas rojas:
Puertos 3128, 8080, 1080 (Squid/SOCKS).
Puertos 22 (SSH), 23 (Telnet), 3389 (RDP).
Filtraciones WebRTC: Revelan la IP local real detrás del proxy.
En usuarios domésticos, estos puertos suelen estar cerrados por el router/NAT.
Ejemplo para un banco: El script verifica que los puertos están abiertos; probabilidad de proxy: 99%.
Conclusión: El dispositivo no es doméstico.
Solución: Elige proveedores con filtros de puertos entrantes. Bloquea o suplanta WebRTC en tu navegador antidetect.
Nivel 6: Huellas de navegador y comportamiento
Un proxy no funciona en el vacío. El anti-fraude analiza la congruencia (consistencia) de los datos de red y las huellas del navegador.
Inconsistencias críticas:
Zona horaria e idioma: Tu IP está en Londres, pero la hora del sistema es UTC+1 (Madrid) y la cabecera Accept-Language es es-ES. Es una «Red Flag» instantánea.
Hardware: El User-Agent dice que es un «iPhone», pero las latencias de red y el MTU son típicos de una conexión por cable en un centro de datos.
Comportamiento (Behavior): Movimientos del ratón mediante scripts (líneas perfectamente rectas), falta de micro-pausas o «Viaje Imposible» (entrar en la cuenta desde Berlín 5 minutos después de salir desde Nueva York).
Ejemplo para YouTube: La monetización o las vistas se descuentan si el sistema detecta un comportamiento «robótico» bajo una IP residencial perfecta.
Conclusión: Anomalía compleja. Ni el mejor proxy te salvará si el perfil del navegador está configurado de forma descuidada.
Solución: Usa antidetects de calidad. Sincroniza la zona horaria y la geolocalización del perfil con los datos del proxy. Imita el comportamiento humano (movimientos erráticos del ratón, pausas, scroll).
Nivel 7: Listas negras y reputación de la IP
Los sistemas anti-fraude no adivinan, verifican el historial. Bases de datos como IPQualityScore (IPQS), MaxMind o ipdata marcan la IP como «Proxy/VPN» o «Abuse» basándose en su actividad pasada.
Ejemplo para Google: Tu IP puede estar limpia ahora, pero si hace una semana se usó para spam, estará en una «lista negra» (Blacklist). Google detecta un High Fraud Score y bloquea la cuenta preventivamente.
Conclusión: La reputación de la IP está dañada, aunque técnicamente la conexión esté bien configurada.
Solución: Nunca confíes en verificadores públicos gratuitos; suelen mostrar datos obsoletos («IP limpia»), mientras que las bases corporativas de pago ya han marcado la dirección como riesgosa. Usa agregadores como CyberYozh App IP Checker. Utilizamos bases de datos premium de los líderes del mercado (incluyendo IPQS y MaxMind) para mostrarte la imagen real, exactamente lo que ve el sistema anti-fraude del sitio.
💡 ¿Cómo leer el informe? Para interpretar correctamente los parámetros del Fraud Score y entender qué nivel de riesgo es aceptable para tus tareas, te recomendamos consultar nuestra guía detallada sobre el uso del verificador.
Mitos sobre los proxies en 2025
❌ Mito 1: La VPN es mejor que el proxy. Realidad: La VPN añade datos de servicio adicionales (reduce MTU, aumenta latencia) y es más fácil de detectar debido a protocolos de cifrado específicos.
❌ Mito 2: Los proxies gratuitos funcionan. Realidad: Ya están en listas negras, son lentos y exponen puertos abiertos.
❌ Mito 3: Solo importa la IP. Realidad: La IA verifica todo el stack (desde TCP hasta el comportamiento del ratón).
Conclusión: ¿Cómo sobrevivir en el mundo del anti-fraude?
Los sistemas anti-fraude prestan atención a los detalles, pero no son omnipotentes. En 2025, el uso de proxies es infraestructura, no una «pastilla mágica».
Tu lista de verificación:
ASN e IP: Solo Residenciales/móviles, nada de centros de datos. Verifica el rDNS.
Huellas: Enmascara TCP/IP (Passive OS Fingerprinting), TLS (JA3). Sincroniza el SO.
Protocolo: SOCKS5 para mayor «limpieza» del tráfico.
Latencia/MTU: Minimiza los retrasos, prueba el MTU en busca de anomalías.
Puertos/WebRTC: Cierra puertos, bloquea filtraciones de la IP local.
Comportamiento: Imita patrones humanos.
Verificación: Para analizar la reputación de la IP usa CyberYozh App IP Checker (agrega datos de bases premium), y para verificar huellas del navegador usa browserleaks.com.
En el catálogo de CyberYozh App tenemos en cuenta estos parámetros a nivel de arquitectura. Ofrecemos IPs residenciales y móviles limpias sin puertos abiertos, con soporte para Passive OS Fingerprinting (por favor, consulta la disponibilidad de esta opción para tu tarifa en el soporte técnico) y cabeceras correctas, para que puedas concentrarte en tu trabajo y no en luchar contra baneos.
Fuentes y Herramientas:

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